Innovar desde la ciudadanía

Pues sí. Parece que esto de innovar no era solo cosa de gurús o iluminados 🙂

Las personas innovan, crean y mejoran. Individualmente o en grupo. En las empresas, en los barrios o en las calles. Con internet y las tecnologías como aliados.

Las iniciativas se multiplican y les ponemos nombres diferentes para intentar entenderlas, agruparlas o clasificarlas: innovación social, emprendimiento socialconsumo colaborativo o “sharing economy”.
Incluso nos atrevemos a modificar la forma en la que intercambiamos nuestros activos, a inventar nosotros mismos como será el dinero del futuro.

Tal y como se concluyó en el evento sobre consumo colaborativo celebrado en ESADE el pasado mes de Mayo, estas iniciativas serán clave para entender la economía de los próximos años:

  1. El consumo colaborativo ha llegado para quedarse, porque se trata de un cambio cultural y social.
  2. Sin confianza no hay transacciones, ni negocio.
  3. Este tipo de iniciativas puede suponer el “despertar” de empresas tradicionales o sectores en crisis.
  4. La escala ideal es la ciudad, el mayor espacio de innovación que jamás haya existido.
  5. Las políticas públicas serán clave para legitimar y dar seguridad a estos proyectos.
Y también en España, donde ya tenemos un fantástico abanico de opciones en ámbitos muy diversos: energía, transporte, turismo, servicios domésticos, …
Como sociedad, tenemos una gran oportunidad para potenciar ese emprendimiento “práctico”, que resuelve problemas comunes e importantes. Los emprendedores sociales ya están conectados en la red, compartiendo, colaborando e incluso estableciendo sus propios modelos, estándares y guías. Se han puesto manos a la obra, resolviendo problemas locales con visión global, luchando contra la pobreza utilizando las tecnologías.
El informe “Bridging The Pioneer Gap” de The Aspen Institute sobre incubadoras, aceleradoras e inversión en este tipo de proyectos lo deja bastante claro:
  1. La filantropía sigue siendo necesaria como fuente de ideas e iniciativas, aunque no es garantía de éxito cuando se llevan a cabo en forma de proyectos.
  2. El partnership con las empresas e inversores privados es conveniente para que las iniciativas sobrevivan.
  3. Es tan importante aprender de los éxitos como de los errores. Por ello es vital gestionar adecuadamente todos los datos y el conocimiento asociado a los proyectos.

Y como siempre, debemos entender que en el cambio de época que vivimos, “time lost is far more critical than money lost”.

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ciudades inteligentes … y con sentido común

En los últimos meses he tenido ocasión de colaborar en la iniciativa AllConnected de mi colega Victor López-Barrantes. A través de un completo informe que se publicará en las próximas semanas, se pretende difundir una visión lo más amplia posible de todo lo que se mueve alrededor del concepto “smart” y su impacto en los distintos “ecosistemas” (ciudades, empresas, administraciones públicas, hogares, etc.).

Por suerte, tuvimos ayuda de cuatro personas excepcionales, con carácter innovador, ganas de colaborar y sobre todo, con un enorme sentido común.

A Doménico Di Siena tuve el placer de conocerle hace tiempo, con su fantástico proyecto procomún. Con Marcelo Soria y Francisco Romero coincidí como ponente en TEDxCity2.0 el pasado mes de Octubre. Y a Manu Fernández le seguía desde hace tiempo en su potente blog. Unas 7 horas de debate, grandes aportaciones y visiones, que me gustaría resumir en estos aspectos:

  • La ciudad como laboratorio. Un lugar donde transferir y poner en valor de manera real la I+D+i que se genera en Universidades y Empresas. Generalmente se encuentra muy alejada de los entornos urbanos y no se tiene en cuenta al ciudadano como “prosumer”.
  • Nuevas profesiones. La evolución de las ciudades está provocando la aparición de nuevos perfiles profesionales: Chief Digital Officer, Chief Data Officer, etc. Incluso debería transformar otros, como por ejemplo el trabajador social, hacia una figura de dinamizador y conector social que aplique inteligencia colectiva a la resolución de problemas ciudadanos.
  • La cultura política (de servicio público) y la cultura ciudadana como palancas para afrontar cualquier tipo de cambio en las ciudades. Existe todavía una enorme brecha entre lo que se habla en los foros de innovación, tecnología e infraestructuras y la realidad de las ciudades.
  • Colaboración. Tan importante como la colaboración público-privada es la colaboración entre administraciones públicas. Además, las barreras legales para desarrollar iniciativas todavía siguen siendo enormes.
  • La importancia del contexto. Los retos los marcan las ciudades en función de su situación real. No tienen nada que ver las ciudades de los países desarrollados con las de los países emergentes o los subdesarrollados.
  • Empoderamiento de la ciudadanía. En temas como por ejemplo la eficiencia energética o la creación de nuevos modelos de producción y consumo.
  • La paradoja tecnológica. Tenemos cada vez más tecnología para vivir de forma deslocalizada, y sin embargo cada vez vive más gente en las ciudades.
  • Internet. Debemos ser capaces de llevar los modelos tradicionales de colaboración ciudadana a las redes, y aplicar modelos de innovación social para mejorarlos y crear otros nuevos, utilizando todos los activos de la ciudad y el talento conectado.
  • Servicio en lugar de producto. Hay que resolver los problemas ciudadanos con un enfoque de servicio, no de producto. Una gran parte de la vida en las ciudades no pasa por la utilización de servicios públicos, y generalmente se ignora.

Lo dicho, ha sido un placer haber compartido estos temas con todos ellos. Yo por mi parte seguiré reflexionando sobre el dinero del futuro, la identidad digital y como convertir las comunidades de vecinos en espacios inteligentes de convivencia … o al menos mejorarlas 🙂